Vertical Farming, ¿El futuro de la agricultura?

Uno de los grandes retos a los que se enfrenta la sociedad es la manera de poder alimentar a la población mundial, que cada vez es mayor. Otro de los mayores problemas actuales...



Ejemplo de vertical farming (Foto: Michael Rivera)

El término “agricultura vertical” fue acuñado por Dickson Despommier, profesor emérito de Salud Pública en la Universidad de Columbia y padrino de esta técnica, para describir el concepto de cultivar grandes cantidades de alimentos en edificios altos urbanos — los así llamados “granjacielos” o “rascacielos granjas”.

Pero ¿cómo funciona? Principalmente consiste en la ordenación de camas de plantas que se apilan hasta el techo dejando hueco entre cada pila para que los técnicos puedan acceder a cada planta. Entre las camas de plantas se instala un sistema de luces LED azules y rojas para poder controlar el tipo y cantidad de ondas que reciben las plantas en cada momento.

Existen varias técnicas para este tipo de cultivo, aunque nos centraremos en dos: la hidroponía y la aeroponía. Mientras que en la hidroponía se emplea el agua como sustrato, el aire es el medio en el que viven las plantas en la aeroponía. Este hecho tan solo parece una diferencia minúscula, sin embargo, determinará los puntos clave de cada una de las ventajas e inconvenientes de estos procesos, así como el montaje de estos. Por ejemplo, en el caso de la aeroponía es necesario el uso de aire esterilizado dentro del edificio del cultivo.

Vista de raíces en sistema hidropónico (Foto: Aqua Mechanical)

Por tanto, mientras la agricultura vertical puede ser una solución viable a la falta de uso de la tierra disponible para la agricultura, la inversión inicial necesaria para la instalación de estos sistemas supone una preocupación generalizada. Aún es difícil de definir una cifra ya que no existen suficientes proyectos como para realizar una estimación acertada, pero todos coinciden en que los márgenes de beneficio superan los costes, obteniendo mayor rentabilidad que con el cultivo tradicional.

Otra problemática que algunos encuentran en este sistema son las enormes cantidades de energía eléctrica que se necesitaría, por ello, se está estudiando la posibilidad de producir su propia energía usando fuentes renovables (viento, solar, geotérmico o mareas), así como el empleo de biomasa desechada en las cosechas.

Actualmente, en Europa apenas tiene peso este tipo de agricultura en comparación con la agricultura tradicional, por lo que el futuro de este sistema aún es bastante incierto.

Quizás en el futuro todos podamos ser agricultores y recolectar directamente las hortalizas dentro de nuestro propio hogar, ¿Quién sabe? Por si acaso nosotros ya hemos empezado a practicar como sería.

A continuación, os mostramos una galería de imágenes donde se puede apreciar la evolución de nuestro jardín vertical de especies aromáticas,ubicado en las instalaciones de Galpagro: